Vida y obra
Sonia nace en Moscú, en 1850. Su padre es militar, encargado del arsenal del Kremlin y coronel al servicio del zar Nicolás I.
La vida de la familia era tranquila, la casa era enorme y vivía cada cual en una zona. Cuando Sonia contaba con 8 años su habitación lucía empapelada con los apuntes del curso de cálculo de su padre de la academia militar, impartido por Ostrogradskii, codescubridor con Gauss del teorema de la divergencia. La decoración de su habitación fascinaba a Sonia y qué duda cabe, la familiarizó con las fórmulas y la notación matemática y facilitó su posterior comprensión de esta materia.
Sonia se casa en 1858. En el otoño de 1869 se trasladó con su marido a Heildelberg y mientras su esposo estudiaba paleontología, Sonia consiguió una dispensa especial para asistir a clases de matemáticas y física.
La vida de la familia era tranquila, la casa era enorme y vivía cada cual en una zona. Cuando Sonia contaba con 8 años su habitación lucía empapelada con los apuntes del curso de cálculo de su padre de la academia militar, impartido por Ostrogradskii, codescubridor con Gauss del teorema de la divergencia. La decoración de su habitación fascinaba a Sonia y qué duda cabe, la familiarizó con las fórmulas y la notación matemática y facilitó su posterior comprensión de esta materia.
Sonia se casa en 1858. En el otoño de 1869 se trasladó con su marido a Heildelberg y mientras su esposo estudiaba paleontología, Sonia consiguió una dispensa especial para asistir a clases de matemáticas y física.
En 1870 se trasladaron a Berlín y allí Sonia sufrió una gran decepción, le estaba prohibido como mujer el acceso a las actividades de la universidad. Acudió a ver a Weierstrass que, impresionado por su talento matemático, se reunía con ella dos veces a la semana para guiarla en sus investigaciones. En 1874 Sonia envió a la Universidad de Gotinga tres importantes trabajos. Weierstrass hizo lo posible para que a Sonia se le concediera un doctorado en ausencia en esta universidad. Su primer trabajo fue aceptado como tesis doctoral y se le concedió el doctorado cum laude. Tenía ya el doctorado pero en ninguna universidad de Europa había un puesto de trabajo para una mujer doctora en matemáticas.
El matrimonio regresó a Rusia a finales de 1874, el único trabajo que se le ofreció fue de maestra de aritmética en una escuela de primaria. Sonia comentó: “desgraciadamente mi fuerte no eran las tablas de multiplicar”.
Solicitó presentarse al examen que le hubiera permitido enseñar en una universidad rusa pero se le denegó, pues el gobierno zarista no admitía mujeres en la enseñanza superior.
Vladimir, el esposo de Sonia Kowalevsky se quitó la vida en abril de 1883. Tras la muerte de su esposo, Sonia aceptó un trabajo como docente en Estocolmo. Se lo proporcionó Mittag-Leffler, que la había conocido en 1876 en San Petersburgo. Este discípulo de Weierstrass la admiraba ya antes de conocerla, gracias a los elogios que el maestro le dirigía ante sus otros discípulos.
En 1886 consiguió el premio Bordin de la Academia Francesa de Ciencias. Este premio estaba dotado con 3000 francos, a Sonia le concedieron 5000 por la calidad de su trabajo. Memoria sobre un caso particular del problema de la rotación de un sólido alrededor de un punto fijo donde la integración se efectúa con la ayuda de integrales hiperelítpticas.
En 1889 obtuvo una cátedra, era la tercera mujer que lo conseguía en Europa, las otras dos fueron Laura Bassi y María Gaetana Agnesi.
Los trabajos que Sonia desarrolló fueron muy variados destacan: un teorema de existencia para ecuaciones en derivadas parciales (conocido hoy como teorema de Cauchy-Kowalevsky), una investigación sobre la forma de los anillos de Saturno, un método para reducir integrales abelianas a elípticas, ...
Murió en 1891 cuando se encontraba en el cenit de su carrera profesional. A su entierro asistieron artistas, intelectuales y matemáticos de toda Europa, y la prensa se hizo eco en multitud de artículos que la describían como una mujer fuera de serie.
Sonia es un ejemplo de cómo el tesón, la constancia y el deseo de demostrar su capacidad han vencido todas las barreras que se le ponían delante sólo por su condición de mujer.